Actuarémos en la misma obra. Yo escribo, tú produces. Tú escribes, yo dirijo. Yo seré tú y tú serás yo. La Historia de Nuestra Vida.
Actuarémos en nuestra propia obra, ¡arriba el telón!
Te desenvuelves tan bien interpretando mis frases y mis gestos, que en un momento pienso que soy yo. Mientras encarno tu piel y tus sentimientos, nos confundimos como uno solo. Con silencios y gritos, con colores psicodélicos iluminando desde adentro, con lo que se queda guardado y ahora danza. La Historia de Nuestra Vida.
Al público le gusta. Se reconocen en los papeles de los actores. Somos ellos. Son nosotros.
Nos ovacionan y nos aplauden. Nuestro ego se infla tras el aire de los aplausos y desde arriba observamos como el público abandona la sala. Se baja el telón. Desinflados ya, vacíos de fantasías que contar, aún con el vestuario y el maquillaje puestos, caminamos hacia otro punto del camino.
Se acabo esta puesta en escena. Ahora a incubar hasta que vuelva una nueva idea y la magia del teatro nos acerque otra vez.
No comments:
Post a Comment