Entre muchos problemas mundanos me encontré hace días. Los dejé que se divirtieran entre mis pensamientos y mi realidad y me causaron ligera depresión y desesperanza de vida. Pasé horas de reflexiones profundas para aceptar mi realidad y ser feliz pero sobre todo para ser agradecida por mi vida. Y recordé de pronto lo que ha estado en mi mente desde hace años y donde solía encontrar esperanza: en la idea del amanecer galáctico.
Esto se trata de la alineación de nuestro sistema solar con el centro de la galaxia. Cantidades inusuales de fotones entrarán a través de la atmósfera terrestre, algunos dicen que alterando los sistemas energéticos de la Tierra, otros dicen que modificnado el ADN, otros como receptores y canales de la luz. Lo cierto es que, astronómicamente, estamos viviendo el principio de un ciclo que los Mayas ya reconocían y esperaban. Y no como la catastrofe del fin del mundo, sino como la oportunidad que tenemos los humanos para ser dueños del tiempo y crear nuestra realidad.
Las probabilidades matématicas de que todo exista no tienen límites, pero si derivadas. Lo único que limita nuestar creatividad es nuestra propia mente. Los que estamos concientes de que el sistema que rige al mundo no funciona, podemos ser canales de luz y pasar por este trance de manera ligera, como surfeando suavemente sobre una ola tranquila. Pero no será fácil; habrá pruebas que superar, lecciones que aprender, luchas que enfrentar.
Mi recomendación para mi misma es no caer en las trampas de mi mente, en no dejarmé engañar por mi ego, ansioso de reconocimiento. Mi sugerencia, es agradecer por mi vida en este tiempo, en este lugar, con esta gente, en este cuerpo y vivir en paz, con gozo interno. Es tiempo de sentir la conexión con el Todo y no vencerme. Seguir en la lucha, pero esta vez, flueyendo, no resistiendo.

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