Al analizar detalladamente la forma en que está constituido el cuerpo humano (sano), con sus organos y tejidos en perfecta armonía, trabajando para un interés común, llego a la conclusión de que la perfección somos nosotros. No alcanzamos a valorarlo en su totalidad, porque no lo vemos y al no verlo no entendemos como funciona; pero si ponemos atención a nuestra fisionomía, llegaremos a descubrir el equilibrio perfecto que hay detras del latido del corazón y de los movimientos intestinales. El poder estar de pie, sentados, o leyendo esto y al mismo tiempo respirando y escuchando, nos habla del trabajo en equipo de muchas partes.
Algunas veces, con exceso de comida o drogas, le damos al cuerpo trabajo de más, aun así, éste se esmera en manenter el equiblibrio al máximo y nos mantiene vivos. Higado, páncreas, músculos, arterias, todos ellos coexistiendo en comunidad para nuestro beneficio. Nos sorprende la tecnología con sus adelantos y dispositivos, pero pocos somos capaces de asombrarnos ante nuestro milagro de vida.
La prueba mayor de evolución y adaptación en este planeta es nuestro cuerpo humano. No dejemos que nuestras acciones nos lleven a su destrucción y degeneración y estemos agradecidos por la bocanada de aire que somos capaces de procesar...y por la sangre que lleva oxígeno y recoje la basura esparcida por todo nuestro organismo.

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